
Me llamo Laura. Vivo en el territorio de las ideas, las preguntas y las conexiones invisibles. No es casualidad: mi carta está dominada por el elemento aire. Desde siempre he necesitado entender cómo funcionan las personas, los vínculos y los procesos internos.
Mi encuentro con la astrología no fue una afición, sino una ruptura de sentido. Llegó en un momento en el que, habiendo cumplido con lo que se esperaba de mí y alcanzado objetivos que parecían "correctos", apareció un vacío profundo. La astrología puso palabras, símbolos y coherencia a una vivencia interna que hasta entonces no sabía nombrar. No me dio respuestas fáciles: me dio comprensión.
Como buena uraniana, siempre sentí que no encajaba del todo en los moldes establecidos. Ese inconformismo, que durante años viví como frustración, terminó revelándose como una necesidad de verdad. La carta natal fue el mapa que me permitió reconciliarme conmigo misma, entender mis mecanismos inconscientes, mi historia emocional y mi forma singular de estar en el mundo. A partir de ahí, nada volvió a ser gris.
Hoy interpreto, enseño y estudio astrología con una vocación clara de divulgación. Creo profundamente que este conocimiento antiguo fue arrebatado y estigmatizado, no por falta de valor, sino porque invita a pensar, a cuestionarse y a mirarse de frente. Mi propósito vital va ligado a aportar mi granito de arena para devolverle profundidad y sentido, traduciendo el cielo a un lenguaje comprensible, humano y aplicable.
Porque el autoconocimiento no es un lujo espiritual, es una forma de poder que pienso que debe estar al alcance de todos.