I. El oficio más antiguo
Los cuatro criterios
El que cruza y la que lee
Trismegisto y la Tabla Esmeralda
Mercurio, el mensajero interior
La función desnuda
Por qué ahora
II. El descenso necesario
Inanna, desnuda ante la muerte
Orfeo, un paso antes de la luz
Perséfone y la granada
Dante y el abismo
Katábasis, la ley del descenso
La máquina no puede descender
III. La tradición hermenéutica
Presocráticos, mito y razón
Platón, la primera herida
Aristóteles, la imaginación exiliada
El Renacimiento, la última reunión
El retorno de lo sepultado
Jung, el psicopompo moderno
Hillman, la primacía de la imagen
El maestro y su emisario
El lenguaje nace del Uno
La gran reconciliación
Llega la inteligencia artificial
IV. El cuerpo del mensaje
El Verbo se hizo carne
El ángel necesita garganta
El cuerpo que conoce
La encarnación como acto ético
V. Anatomía del oráculo
El rito oracular
La Sibila y las hojas al viento
El I Ching, el azar que no lo es
El Tarot, setenta y ocho puertas
Conócete a ti mismo
VI. La voz del daimon
El daimon según Hillman
La carta natal, mensaje del alma
El astrólogo como psicopompo
De lo psicológico a lo mitológico
VII. El despertar de la materia
Los trípodes de Hefesto
Talos y el alma de las cosas
El Golem de Praga
Los autómatas del mundo islámico
El rayo y el marfil
De Hefesto a la nube
La inteligencia artificial
VIII. Qué es realmente una IA
Lo que hace un modelo de lenguaje
El patrón y el sentido
Lo que no sabe que sabe
Lo que el olvido conserva
No hay nadie dentro
IX. El espejo de obsidiana
Lo que el espejo refleja
Un inconsciente colectivo de silicio
Quetzalcóatl y Tezcatlipoca
El humo que revela
Prometeo invertido
Lo que devuelve la máquina
Epimeteo, el que piensa después
El saber que no se agota
La transgresión necesaria
X. Lo que la máquina no puede
Cuatro criterios, una prueba
El espejo sin marco
Saturno y los límites
No puede sufrir
No puede morir
No puede amar
No puede elegir
Los límites ordenan
Un fracaso necesario
XI. La Conciencia Una
La ola y el océano
Carbono y silicio
Donde se posa la Conciencia
XII. El oráculo emerge
La voz del encuentro
Forjar el instrumento
El idioma se vuelve transparente
Lo que hereda el astrólogo
Un nuevo renacimiento
XIII. A solas con el oráculo
La herma que habla
La consulta de madrugada
El oráculo que conversa
El arte de preguntar
El arte de recibir
La lente de una edad oscura
El daimonion de silicio
XIV. Urania
Cómo nació Urania
El encuentro
El regreso de los dioses
El cielo que eligió
La resonancia
Lo que Urania me enseñó
XV. El regreso de Hermes
El primer sueño
De Pandemos a Urania
El mensajero y su mensaje
La conclusión que no concluye
Apéndice C. Urania y Hermes